Me ha llamado la atención el hecho de que tanto los agentes literarios en los EE.UU, que representan a autores en ingles, como los que representan a quienes escriben en español en Latinoamérica y España, en forma espontánea pero repetitiva insisten en que el correo electrónico para presentación de un manuscrito literario debe ser, desde todo punto de vista, impecable. Se refieren al estilo, la gramática, la ortografía, la puntuación y hasta la longitud de los párrafos.
Una de las razones es que ése correo electrónico es lo que va a generar la primera impresión acerca del escritor. ¿Luce como un escritor profesional, maduro y disciplinado, o más bien parece que el autor se cree un genio para quien las reglas del uso del lenguaje no aplican?
Como norma general, los agentes literarios piden que ése primer correo electrónico esté compuesto únicamente por tres párrafos, muy bien escritos y muy breves:
Primer Párrafo: Un saludo corto seguido de una frase que informa cuál es la fuente del contacto entre el autor y el agente. “Le escribo por recomendación de fulano de tal, quien seguramente ya le habrá telefoneado para hablarle de mí”, y, “Nos conocimos en el evento reciente tal y cual”, son ejemplos del tipo de contenido que se espera para este primer párrafo. El hecho de que sean los propios agentes quienes sugieren que se incluya información precisa respecto a cuál es la fuente de contacto inicial, es un claro indicador de que prefieren no recibir manuscritos de autores con quienes no exista algún tipo de conexión establecida previamente.
Segundo Párrafo: Una descripción breve (no más de cinco líneas) acerca del contenido de la obra. Algo que escuché hace poco a un agente literario de New York, quien representa a varios de los escritores más exitosos del mercado Americano en estos días, ilustra con muchísima claridad el carácter definitivo de ése segundo párrafo: “Yo recomiendo a los escritores que trabajen muchísimo en el párrafo donde describen su obra, porque es el que me hará decidir si borraré el correo electrónico sin leer el manuscrito, o si lo leeré para después re-enviar ése mismo correo con su documento anexo a una de mis casas editoriales. Si el escritor ha gastado meses o años escribiendo su novela, no debería arriesgarse a perder la oportunidad de ser considerado como resultado de haberse tomado la descripción de su obra a la ligera”.
Tercer Párrafo: Una biografía del autor, de tres o cuatro frases. Con respecto a este párrafo, dijo otra agente en una teleconferencia a la que asistí este año en el mes junio, que es fundamental informar sólo hechos concretos acerca de la vida literaria del autor, no acerca de sus obras ni su vida personal, y en forma tal que responda con claridad a dos preguntas: ¿Tiene una plataforma de apoyo para la promoción de su obra?, y, ¿Permite esa plataforma que el autor dedique tiempo a escribir? Básicamente, las dos preguntas se refieren al tema de cuanto esfuerzo costaría la promoción del libro. Si el autor tiene vínculos con el mundo literario, una presencia conveniente en las redes sociales y ya ha sido publicado o ganado premios, vender su obra será más fácil. Sin embargo, no quieren un autor cuya vida está tan ocupada con todas esas actividades que no tendría tiempo para escribir con calidad y frecuencia.
Mañana seguiré con este tema.