EL BIóGRAFO

El biógrafo es un recurso que Virginia Woolf utiliza en Orlando. Tiene la forma de un diálogo figurado con el lector, en el que la autora describe su proceso de pensamiento con respecto a los diversos cursos de acción que podría haber creado para su personaje así como algunas otras decisiones que tomó en tanto que creador cuando estaba escribiendo la obra. Algunas veces también utiliza este recurso para generar expectativa, anunciando con anticipación lo que su personaje hará o pensará.

Este recurso de incluir la propia voz del escritor a manera de conversación con el lector no es, para nada, novedoso, y creo que el revestir a esa voz con el traje de un biógrafo potencial no agrega desde ningún punto de vista, creatividad ni innovación en el relato. En realidad me disgusta este recurso, me parece que, donde quiera que la escritura nos presenta un problema que se podría resolver acudiendo a este recurso, los novelistas deberíamos esforzarnos todavía más para encontrar una forma de resolverlo sin necesidad de introducir una voz adicional ni un diálogo que en realidad no lo es. De esta manera la narración es más limpia y elegante, sin subterfugios. (Ya sé, solo a mí se me ocurre afirmar en público que Virginia Woolf utiliza subterfugios). Incluyo algunos ejemplos:

“En este punto el biógrafo tropieza con una dificultad que más vale afrontar que soslayar. Hasta esta etapa de la vida de Orlando, copioso documentos, de orden particular o de orden histórico, han permitido la ejecución primordial del deber de todo biógrafo: rastrear, sin mirar a izquierda o derecha, las huellas indelebles de la verdad; ciego a las flores, indiferente a los matices; adelantando sistemáticamente hasta el sepulcro y escribir finis en la lápida sobre nuestras cabezas. Pero ahora llegamos a un episodio que se atraviesa en nuestro camino, de suerte que no hay manera de eludirlo. Es oscuro, misterioso, indocumentado; de suerte que tampoco hay manera de justificarlo. Su interpretación abarcaría muchos volúmenes; sistemas religiosos enteros podrían edificarse sobre él. Nuestro deber es comunicar los hechos auténticos, y dejar a juicio del lector las conclusiones.
En el verano de aquel invierno…”

“Pues aunque estos no son asuntos que un biógrafo pueda amplificar con provecho, los lectores…”

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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Septiembre 2013