EL RETORNO A CASA O LA MUJER QUE NO SE CONFORMA

En 1965 se estrenó simultáneamente en N.Y. y Londres The Homecoming, obra maestra del Premio Nobel de literatura 2005, Harold Pinter. Se trata de un guión de teatro, con el tema central de un hermano que regresa con su esposa a la casa paterna en Inglaterra, un hogar ocupado por cuatro hombres adultos (su padre, sus hermanos y sobrinos). La trama evoluciona desde una atracción sexual inicial por parte de uno de los hermanos hacia Ruth, la esposa, y un rechazo hacia ella por parte del padre por creerla una prostituta, hasta una invitación a que se quede y desempeñe el papel de la mujer de la casa. Previamente al arribo de la pareja, la fantasía de una mujer de la casa ya se había anunciado en el diálogo, si bien ninguno de sus moradores expresó interés en tener una mujer para mí. Al final Ruth decide quedarse y su esposo regresa a lo que fue su hogar, en América, a cuidar por sí mismo de sus tres hijos varones con lo que se reproduce el modelo de familia (hombre solo cuidando de los hijos) del hogar paterno.

Me ha llamado mucho la atención el tema de la obra (escrita en los albores de la década de los sesenta), cuando la necesidad de romper con lo establecido empezaba a aparecer como una tendencia social de tremenda fuerza en partes simultáneas del planeta, y la liberación femenina se mostraba como elemento obligado en la agenda cotidiana. Aunque en algunos ámbitos académicos (The Theatre of Power, U. de Michigan, 2012), y también en el medio de la crítica literaria, se discute ampliamente sobre el contenido interpretativo de la obra en términos de las guerras de poder masculinas, y del simbolismo del retorno de Ruth a casa (al ambiente en el que creció), me aventuro a preguntarme si un significado más profundo es el de Ruth como simbolismo de la mujer que no se conforma con el amor de un solo hombre y se siente más cómoda con el deseo de varios (independientemente de que ese deseo se traduzca alguna vez, o no, en satisfacciones para los sentidos femeninos), la mujer que no se conforma. También es posible proponer la metáfora del hombre contemporáneo que se conforma con nada, o casi nada. La tensión sexual presente en varios apartes de la obra permite sugerirlo.

“…RUTH

¿Qué es?

LENNY

Agua.

Coge el vaso, lo prueba y luego lo deja en alguna mesa. LENNY la observa.

¿No es curioso? Yo, en pijama; y usted totalmente vestida…

Va hacia el aparador y se sirve también agua”…

“…LENNY

¿En mi querida Venecia? ¡Qué curioso! Siempre he pensado que, si hubiera sido

soldado en la guerra — digamos en la campaña de Italia —, habría estado en Venecia.

Siempre he tenido esa sensación. La cosa es que era demasiado joven para hacer la

guerra, era un niño; pero, de no haber sido por eso, estoy seguro de que hubiera

estado en Venecia. Sí, con mi batallón. ¿Le importa que le coja la mano?

RUTH

¿Por qué?

LENNY

Nada. Por el tacto.

Se levanta y va hacia ella.

RUTH

¿Por qué?

Él la mira, de pie junto a ella.

LENNY

Le diré por qué.

Breve pausa.

Una noche, no hace mucho, una noche…”

“…SAM

No tengo novia.

SAM se levanta, va al aparador y coge una manzana. La muerde.

Está un poco seca.

Mira afuera por la ventana.

En todo caso, no una novia como la que tú tuviste. Por ahora. No. Como Lessy.

Pausa.

Después de todo salí con ella un par de veces. ¿No es así? La llevé por ahí una o dos

veces en mi taxi. Era una mujer encantadora.

Pausa.

Era tu mujer, y sin embargo fueron las tardes más deliciosas que he pasado. La llevaba

por ahí. Por gusto.

MAX

(Quedamente. Cerrando los ojos.) Cristo…

SAM

Solía parar en un tabanco y la convidaba a café. Era una compañera deliciosa”…

Harold Pinter. Tornar a casa. Editorial Arola, España, 2007

http://www.casadellibro.com/libro-tornar-a-casa/9788496639423/1130030

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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Enero 2015