Reproduzco aquí la primera parte del ensayo sobre la poesía de Vicente Huidrobo, escrito por Elizabeth Narvaez-Luna (PhD), poeta y crítica literaria mexicana, doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y Profesora Adjunta en los City Colleges of Chicago.
VISITANDO LA PROPUESTAS CREACIONISTA DE HUIDROBO A CASI CIEN AÑOS DE POESíA
Hacia 1916 Aproximadamente, Vicente Huidobro propone una nueva manera de hacer poesia. El reto era colosal, pues se trataba de encontrar una nueva vía de acceso a esta que no fuera el modernismo dejado por Darío, y que estaba celosamente respetado y guardado por todos aquellos que quisieran decirse poetas. En el proceso de esta nueva metamorfosis del lenguaje nunca se sospechaba que la conferencia dada en el Ateneo Hispano de Buenos Aires , con el tiempo se convertiría en el manifiesto creacionista; ni siquiera el propio Huidobro lo habría de concebir así, pero aquellos que lo escucharon si lo intuyeron. La Rehabilitación del lenguaje pedida o quizá exigida al poeta se podría traducir en una recreación de la realidad a través del poema, o al menos un acercamiento más cierto de ella, ya que con el Modernismo se había hecho un espejismo del mundo y sus cosas:
“La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador. La palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba.. El valor del lenguaje de la poesía está en razón directa de su alejamiento de su alejamiento del lenguaje que se habla .” (Huidobro, Altazor: Temblor de tierra. 177-178.)
Contrario de lo que podría creerse no se trataba de darle darle grandes giros al lenguaje, como lo harían los futuristas, o de buscar las imágenes más estridentes salidas de la inconsciencia, como sucedió con la escritura automática del surrealismo.
Realmente se buscaba una labor creativa, como se debe, con todo un trabajo del logos[1], para que se cumpla la poiesis por parte del poeta, y el poema se presente así mismo como una creación única y singular, con imágenes naturales, desnudas y primigenias.
En este sentido Altazor de Vicente Huidobro es la creación por excelencia que se inscribe bajo los credos de su autor. Poema escrito en 7 cantos, que más que describir un viaje en paracaídas es una visión cosmogónica del mundo y sus dimensiones en el lenguaje. A lo largo de este viaje poético se perfila la propuesta estética de Huidobro, especialmente en el uso del adjetivo como elemento atributivo que vendra a ser sustituido por otras formas para calificar.
El canto II de Altazor, sus 170 versos son un poema de amor, de un amor que se pronuncia como la llave que nos abrirá la puerta a otra dimensión:
“Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
se hace mas alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
y el aire se prolonga de paloma en paloma.” (II, 1- 4)