FELIZ AñO PARA TODOS!
Tropecé durante mis vacaciones con dos relatos poco conocidos de Alexander Solzhenitsyn, que fueron publicados precisamente en el año en que le fue concedido el Premio Nobel, 1970. Me hicieron reflexionar acerca de cómo las obras menores de los grandes maestros literarios son muchas veces opacadas por las más famosas, hasta el punto en que se las desconoce. No siempre la calidad de esas obras menos conocidas hace honor y justicia a la maestría de sus autores –debemos reconocer, en tanto escritores, que no todo lo que producimos es siempre igualmente bueno, ni siquiera bueno- pero en todo caso parecen contener la misma simiente, hay sólo que encontrarla.
LA CASA DE MATRIONA*
…”Matriona se había acostumbrado a mí y yo a ella y vivíamos sin solemnidades. Ella no se entrometía en mis prolongados quehaceres de cada tarde ni me importunaba con sus preguntas. A tal extremo carecía de curiosidad femenina o hasta tal punto llegaba su tacto que nunca me preguntó si estaba casado”…
INCIDENTE EN LA ESTACIóN DE KOCHETOVKA*
…”También ella estaba realquilada en casa de los Andeyev. Procedía de Liski y no tardaron en nombrarla gerente de la cantina de Kochetovka, Era emprendedora y pisaba tan fuerte que a nadie se le ocurría armar trifulca en su comedor. Como después pudo saber Zotov, en la cantina, por un rublo te alargaban a través de la ventanilla una escudilla de barro colmada de agua caliente grisácea, sin pizca de grasa, en la que flotaban unos pocos fideos. Quienes no quisieran sorber directamente de la escudilla podían disponer, dejando en prenda otro rublo, de una resquebrajada cuchara de madera”…
*Alexandr Solzhenitsyn. LA CASA DE MATRIONA seguido de INCIDENTE EN LA ESTACIóN DE KOCHETOVKA. Tusquets Editores, 2011.
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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Enero 2014