POESíAS HORIZONTALES

Quiero aventurarme a decir que en la poesía moderna hay poemas de verso horizontal, poemas verticales, y poemas visuales. Quiero explorar, con definiciones tentativas y ejemplos provenientes de gigantes, si esto que se me ha ocurrido podría ser cierto.

Defino la poesía horizontal como aquella en la que el impacto es producido por cada verso en sí mismo. Es como sí ciertas líneas del poema tuviera vida y potencia propias. Podrían estar solas, aisladas en el centro de una página, y aún así sacudir el espíritu humano. Algunas veces esos versos de fuerza horizontal también tienen fuerza vertical, generan impacto también como parte del poema completo. Sin embargo no necesitarían todo el poema. De nuevo, podrían existir por sí mismos.

No me atrevo a proponer que cada verso, en esta definición de poesía horizontal, tendría que ser tanto o más largo que un endecasílabo aunque sí anticipo que la mayoría tendrían mucho más que tres o cuatro sílabas únicamente. Después de todo, para producir ese impacto, deberían ser vehículos de imagenes o sentidos completos y eso, si se logra con una colección de monosílabos, sería un caso de excepción, no una regla.

La idea de que existe la poesía horizontal se me ocurrió a propósito de los poemas de Transtromer que transcribí en mi nota anterior, y de un comentario de mi amigo, el creador Miguel López Lemus, al respecto. (Gracias Miguel, fue muy inspirador). El comentario de Miguel: “…para el segundo verso ya no me acuerdo del primero”. Y es cierto. Algunas líneas de Transtromer son tan poderosas que parecen golpear con fuerza propia. Hay que leer solo un verso de sus poemas, detenerse, respirar, bebérselo ahora sí, y respirar de nuevo. En algún momento habrá que emprender el siguiente verso.

NOCTURNO, 1966
…“Algunos pueden dormir en paz, otros con semblantes tensos

Como si estuviesen estrenando para la eternidad

No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.

Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio”…

DE MARZO DEL 79

“Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la isla cubierta de nieve.

Lo salvaje no tiene palabras.

¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!

Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.

Lenguaje, pero no palabras”.

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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Septiembre 2013