VAN GOGH ©
Un microrrelato de Martha Cecilia Rivera.
Aquí estamos: yo, mi pincel, mi paleta. Cabal, allí mi angustia. Desde su ribera, emprendemos juntos un navegar intenso. Horizonte anónimo. Profundidad brutal. Turbulentas aguas incompletas. Cada nudo agua adentro, trae amenazas en su rostro de bestia. Cada metro en descenso embiste, inteligente y deliberado, y me paraliza. La noche es aún más noche. Más lejano el firmamento. Mi obra se oculta. De repente allá, arriba en la distancia, aparece una brillante luz amarilla. Otra. Otra y otra, asombros llamados estrellas, y mi angustia adquiere un olor de inmortalidad que cubre de azul todos los futuros.