500 ESCRITORES SE DIRIGEN A LA ONU CONTRA LA VIGILANCIA DIGITAL DE LOS GOBIERNOS

En un acto que no tiene precedentes en la historia del mundo, más de 500 escritores de todos los hemisferios, y en su mayoría muy conocidos dentro del mundo literario incluyendo a cinco ganadores del Premio Nobel (J.M. Coetzee, Gunter Grass, Orham Pamuk, Elfried Jelinek y Tomas Transtromer), enviaron ayer una carta a las Naciones Unidas pidiendo una convención internacional para proteger los derechos civiles de la humanidad contra la vigilancia digital por parte de los gobiernos. Anexo los accesos a una nota de prensa en inglés y otra en español.

http://www.theguardian.com/world/2013/dec/10/surveillance-theft-worlds-leading-authors/print

http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/7/88734

Esto es grande, y me parece que debe ser difundido, comentado, y reflexionado. Se requieren ecos, resonancias, todas las otras clases de ruidos. Me parece que el tema es importantísimo en esferas muy diversas. Por una parte, la vigilancia digital (eufemismo) es algo que tarde o temprano puede tocar a cualquiera de nosotros en tanto vivimos en este planeta. ¿Quién dice quién está exento, hasta cuándo y de qué modo? No se sabe. Es por eso que una convención internacional es necesaria. Para que se establezcan límites y reglas. Los seres humanos ya hemos demostrado con anterioridad nuestra capacidad de sobrepasar toda clase de fronteras cuando no se ponen frenos, especialmente aquellas que tienen que ver con el respeto estructural a la existencia del Otro.

El tema también pone de presente cómo las necesidades colectivas se diversifican y complejizan con el progreso de nuestra especie, a pesar de que muchas de las necesidades que ya existían siguen sin ser resueltas. Libertad para todos, posibilidad de vivir en condiciones básicas dignas, paz, justicia, respeto por la integridad ajena, solución al dolor y la enfermedad, siguen estando en la lista de asuntos por resolver de la raza humana, cuando ahora ya la tecnología nos enfrenta a la nueva amenaza de la invasión sistematizada a la vida privada. ¿Qué sigue? Hay que detener el cáncer a tiempo.

Un tercer aspecto, es el hecho mismo de que los escritores se hayan unido para firmar la carta. Me recordó que el oficio del escritor, quiérase o no, es un oficio de compromiso. La palabra impresa (en papel y con tinta, o en microcircuitos, o lo que sea) está hecha para perdurar y trascender toda clase de distancias y de esferas. No fueron los pintores, ni los historiadores, ni los médicos, ni las estrellas de cine ni los deportistas, quienes primero firmaron esta carta, aunque ojalá todos ellos también sigan apoyando la iniciativa. Fueron los escritores. Que se haya convocado a los escritores del mundo primero (sea de quien hubiera sido la iniciativa), es un reconocimiento implícito, y un llamado a recordar, que los escritores tenemos la sensibilidad intelectual y la capacidad de comunicación necesarias para ejercer influencia en el pensamiento de la humanidad entera. ¡Qué responsabilidad tan, pero tan, tremenda!

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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Diciembre 2013