El feminismo de Elfriede Jelinek, inesperado desde que ocurre en el siglo XXI y al mismo tiempo tremendamente necesario precisamente por la misma razón, es irónico y tan directo que golpea. No puedo dejar de pensar, al leerla, que debe ser el marco cultural de esta escritora lo que determina su forma de expresarlo, casi violenta (ella es austriaca proveniente de una tradición alemana y checa), en contraste con los feminismos elegantes e intelectuales del siglo pasado (Simone de Beauvoir, por ejemplo) y especialmente de los feminismos latinoamericanos (quiero nombrar hoy a Laura Esquivel).
Transcribo párrafos selectos de “Obsesión”, mi literatura de esta semana:
“No solo para conservar la paz en el mundo engañan los hombres a las mujeres como a chinos para hacerlas depender de ellos, cuando en realidad las mujeres tienen algo mejor que ofrecer, todo su pensar y sentir, y muchas cosas de landa de colores”.
“Esa es la razón por la que, en general, a las mujeres les gustan tanto los asesinos de mujeres. Porque se han especializado en mujeres. Miran las paredes de sus prisiones y durante ese tiempo no pueden estar mirando a otras mujeres. Sin embargo hay otras razones. Mientras que esté en prisión los asesinos no son peligrosos. Ahora tienen todo el tiempo y la oportunidad del mundo para buscar mujeres cálidas que vendrán pronto a visitarlos porque creen que han sido invitadas. La conducta del culpable prisionero será de completa diversión, de la misma manera como un cordero se divierte con un lobo. Gracias a Dios yo no soy responsable por esas mujeres, Pero ellas sí son responsables por sus hijos, a quienes el asesino podrá matar en cualquier momento, si así lo quiere y tiene la oportunidad, porque obtendrá la fatal libertad condicional”.
“Las mujeres rebosan en sus lanas olorosas, suavizadas, como si fueran la cosa más importante y no tuvieran nada más que éxito con los hombres, cuando vestidas agradablemente con sweteres, camisetas y bufandas y con el éxito con ellos asegurado, se sirven de gratis. En realidad, en el mejor de los casos ellas son el postre, si es que aún queda espacio en el estómago del caballero. ¿ Por qué alimentan a asesinos como esos?”
“Desafortunadamente, es necesario hablarle a las mujeres mucho para excitarlas eróticamente. Los deseos naturales no deben ser un secreto (nada en absoluto permanecerá en secreto!) porque entonces no pueden ser cumplidos como deseos secretos. Hablar es lo que hace a una persona independiente, de manera que él puede preguntarle a otras personas y luego ir en otra dirección después de todo. Hablar también es el pasatiempo de muchas mujeres .Extrañamente, cuando se sientan no es para permanecer calladas. De manera que, ¡démosles una razón para gritar! “
“Básicamente, se puede hacer toda clase de cosas a las mujeres. Es como si hubieran hecho algo malo y quisieran ser castigadas. Cualquier cosa que no se le has hecho con anterioridad, eso es lo que ellas quieren hacer por sobre toda otra cosa”.
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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Agosto 2013