La presentación de la obra a autopublicar incluye, entre otros: el diseño de la página; la cubierta o portada; el material y color del papel; el tipo y tamaño de la letra; y, tamaño y formato. He comprado en Amazon.com algunos libros autopublicados únicamente con el objetivo de saber qué es lo que se está produciendo en términos de presentación y he encontrado que, en general, al único aspecto al que al parecer se le está prestando la debida atención es a la portada. En muchos casos el interior del libro luce como un simple documento de word escrito en Times New Roman tamaño 12 a doble espacio, papel blanco y diseño plano, tal y como se ve en los trabajos de los estudiantes universitarios y en las tesis de doctorado. No invita a leer.
Algunas conversaciones con firmas que prestan servicios de autopublicación me han llevado a creer que en general estos son aspectos que no se discuten de antemano. El escritor asume que la firma cuidará debidamente de todos ellos y que todo estará incluído en el precio, mientras que la firma concentra su trabajo en la portada y quizás tambien un poco en una revisión editorial superficial. Sin embargo, ese no es siempre el caso y causa desilusión. Hace poco escuché en la radio pública de Chicago una entrevista con el dueño de una de esas firmas. La persona hizo énfasis en el crecimiento superacelerado de su negocio en el último año, de producir 20,000 libros en 2011 a producir 130,000 en el 2012. No pude evitar preguntarme si su crecimiento del 500% de la producción ha representado 500% empleos adicionales para conservar niveles de calidad y eficiencia.
Como yo lo veo, cada obra es como un hijo para su escritor, algo a lo que se le ha dedicado esfuerzo y dolor y que no se quiere ver impreso con el aspecto de un trabajo universitario. En la autopublicación, corresponde al autor prestar la debida atención también a las características físicas de su obra, y por lo mismo es algo que se debe discutir y negociar con claridad y de antemano. Si el producto final no es tan “elegante” como se hubiera deseado, por lo menos el autor sabrá que fueron sus decisiones y sus recursos financieros los que lo determinaron, y no la firma de autopublicación.
Escuché en una teleconferencia que las obras autopublicadas tienen un límite de 700 páginas y que no se aceptan obras en formatos no verticales. La recomendación con respecto al tamaño del formato era 6×9 pulgadas. Desafortunadamente, se trataba de una teleconferencia grabada a finales del 2010 y no he podido verificar si estos estándares continúan vigentes. De todos modos me pareció importante mencionarlos aquí, para que quienes se encuentren ahora mismo en el proceso de autopublicar se cercioren al respecto.