Guille no cumple cincuenta años este año. De hecho, no apareció sino hasta 1968. Sin embargo es imposible recordar a Mafalda sin pensar en Guille, el bebé que todos cuidamos, el que todos amamos. También el que se convirtió en un reto para la vida de Mafalda, porque repitió sus propias preguntas, y le formuló algunas nuevas, hasta dejarla sin respuestas.
Siempre me ha parecido que Guille es el personaje mejor logrado de todos los de la tira cómica, y eso que considero que todos son muy pero muy bien logrados. La razón por la que pienso esto, es porque con Guille, Quino parece desprenderse de la necesidad de que su personaje sea ficticio, o simbólico, para darse la libertad de mostrarlo como lo que es, un bebé. Seguimos su crecimiento, sus esfuerzos por aprender a estar de pie, su abandono del chupete, su hablar a media lengua. Un bebé, en todo el sentido, incluyendo travesuras e intentos fallidos. Sin embargo, es un personaje ficticio, lo delatan sus preguntas. Quizás el hecho de que Guille es el único de los personajes que crece a lo largo de los años explica en gran medida la percepción de que es un bebé, y no puedo dejar de preguntarme qué clase de efecto se habrían generado en el lector si a Mafalda y sus amigos se les hubiera permitido crecer hasta su infancia tardía o los comienzos de su adolescencia.
En cuanto a los sentimientos que despierta Guille, solo hay que mirar la imagen que he anexado a esta nota para saberlo.
Algunas frases de Guille:
“Hasta ahora, para lo único que tengo poder adquisitivo es para la mugre”>
“Mafdda, cuando un país ze gazta ¿adónde lo tidan?
“¿Qué cuernos hago con el agujerito que siento adentro mío cuando no estás?
“¡Zo-zopita…Zo-zopita!”
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Martha Cecilia Rivera, Chicago, Febrero 2014