“El espíritu de la novela es el espíritu de la complejidad. Cada novela dice al lector: “Las cosas son más complicadas de lo que tu crees”. Esa es la verdad eterna de la novela que cada vez se deja oír menos en el barullo…”
“El espíritu de la novela es el espíritu de la continuidad: Cada obra es la respuesta a las obras precedentes, cada obra contiene toda la experiencia anterior de la novela”.
“Todas las novelas de todos los tiempos se orientan hacia el enigma del yo. En cuanto se crea un ser imaginario, un personaje, se enfrenta uno automáticamente a la pregunta siguiente: ¿Qué es el yo? ¿Mediante qué puede aprehenderse el yo? Esta es una de las preguntas fundamentales en las que se basa la novela en sí. Según las distintas respuestas a esta pregunta, si usted quisiera, se podrían distinguir las diferentes tendencias y probablemente los diferentes períodos en la historia de la novela”.
“…la novela no puede franquear los límites de sus propias posibilidades, y la revelación de esos límites es ya un gran descubrimiento, una gran hazaña cognoscitiva”.
Construyo (mis novelas) siempre a dos niveles: en un primer nivel compongo la historia novelesca, y por encima desarrollo los temas. Trabajo sin interrupción los temas dentro y mediante la historia novelesca. Cuando la novela abandona sus temas y se contenta con narrar la historia, resulta llana, sosa”. “Un tema es una interrogación existencial”.
La novela es “la gran forma de la prosa en la que el autor, mediante egos experimentales (personajes) examina hasta el límite algunos de los grandes temas de la existencia”.
“Una metáfora archiconocida: el novelista derriba la casa de su vida para,con las piedras, construir la casa de su novela”.